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“Freak Out”: la clase magistral de Frank Zappa sobre insolencia

En esencia, la intención del “Freak Out” de Frank Zappa y The Mothers of Invention no era puro caos lisérgico, sino la realización personal.

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Frank Zappa Freak Out
Cover: Courtesy of Universal Music

Olvida todo lo que escuchaste en el discurso de tu graduación: los mejores años de tu vida no transcurrieron en la escuela. El bigotón iconoclasta, Frank Zappa, lo sabía y en 1966 llegó con su álbum debut, Freak Out!, para pastorearnos a través de este periodo de nuestras vidas – y lo hizo con muchísimo humor y muchísima imaginación.

“Sr. Estados Unidos, sigue de largo/ con tus escuelas que no enseñan nada”, dice desafiante al inicio del álbum. “Una vez que te enteres de que la manera en la que mentiste/ Y todos los trucos baratos que intentaste/ No impedirán que se eleve la marea”. ¿De qué, exactamente?, ¿Mejores fondos?, ¿Una seria reunión de padres y maestros?. El sarcasmo de Zappa escala alarmantemente hasta llegar al verso que da nombre a la canción: “Of Hungry Freaks / Daddy!”. Levanta polémica sin duda, pero lo hace tras una sonrisa mordaz; y Zappa lo hace una y otra vez en todo el Freak Out!, en contra de la censura (“Who Are The Brain Police”), la vigilancia (“Help, I’m A Rock”), el consumismo (“You’re Probably Wondering Why I’m Here”) y otros agravios institucionales de Estados Unidos.

Bienvenidos al trastornado reino de Freak Out!, el elepé doble que desató a Frank Zappa, una mente musical irrepetible, y a su séquito, The Mothers Of Invention. De aquí, Zappa se aventuró en múltiples direcciones –clásico moderno, jazz fusión, rock operístico–, al mismo tiempo que se enredaba en causas sociales particulares, como cuando se enfrentó a Tipper Gore por la censura musical en el Senado. Freak Out! contiene el ADN de todo esto.

Escucha Freak Out! ahora

Siempre fieles a su naturaleza bromista, los Mothers (añadirían la parte de “Invention” más tarde) firmaron con una disquera en circunstancias un poco fraudulentas, en 1966. “Nos contrataron como reemplazo temporal en el Whisky a Go Go. Por suerte, Tom Wilson, un productor de MGM Records estaba en la ciudad”, recordaba Zappa en La Verdadera Historia de Frank Zappa, de 1989. “Entró cuando estábamos tocando nuestro “gran número de boogie”, que no tenía nada que ver con el resto de nuestro material”. Con la impresión de que se trataba de una banda de blues, Wilson les ofreció un contrato de $2,500.

La primera canción que Wilson escuchó en el estudio, “Any Way the Wind Blows”, fue agradable a sus oídos (haciendo de lado la ironía de Zappa, es un ingenuo drama romántico no muy distinto del estándar de doo wop “Baby It’s You”). Cuando cambiaron abruptamente a “Who Are the Brain Police?”, un extraño vals sobre la autocensura, se desconcertó. “Podía verlo a través del vidro tratando de alcanzar el teléfono para llamar a su jefe”, escribe Zappa. “Probablemente le dijo: ´bueno, no son exactamente una banda de blues blanca, pero… algo parecido”.

Mientras que la cuenta del estudio ascendía a más de $20,000, Wilson (afortunadamente) se convirtió en creyente. “Todas las canciones en [Freak Out!] tenían contenido”, continúa Zappa. “Cada tonada tenía una función dentro de un satírico concepto general”. Sin duda, a pesar de su filosofía anarquista, cada pista del álbum encaja – no  por nada Paul McCartney supuestamente llamó al Sgt. Peper’s Lonely Hearts Club Band  “nuestro Freak Out!”.

Cada canción es una dura crítica a la sociedad conservadora, al insulso doo wop y al bubblegum pop que dominaban las listas entonces o a todo al mismo tiempo. En tanto que la graciosa “Go Cry on Somebody Else’s Shoulder” evoca a un cuarteto de voces en un accidente automovilístico, “Trouble Every Day” habla seriamente de los disturbios de Watts del año anterior, derivados de la injusticia racial. Hoy día, en un mundo sacudido por las protestas y una pandemia, esa canción – junto  con la sátira evasiva “It Can’t Happen Here”– se  siente muy pertinente.

Freak Out! y Zappa se ponen más extraños a medida que avanzan. Al llegar a “The Return of the Son of Monster Magnet”, que se grabó con un coro de 100 voces dirigido por Kim Fowley, se sumerge en una selva de chillidos y gemidos incorpóreos, está claro que Zappa experimentaba el mundo de una forma diferente.

En un nivel de absurdidad comparable a la revista Mad, cabe mencionar que Zappa lo realizó todo sin necesidad de asistencia química – aunque  no se puede decir lo mismo del resto de los Mothers. “Todos en el estudio menos Frank estaban consumiendo ácido”, dijo el pianista de sesión Mac Rebennack – también  conocido como Dr. John –, en  Zappa: una biografía, de 2005. Pero, en esencia, la intención de Freak Out! no era puro caos lisérgico, sino la realización personal. “Abandona la escuela antes de que tu mente se pudra de tanto estar expuesta a nuestro mediocre sistema educativo”, ordena Zappa en el folleto del disco. “Edúcate si tienes las agallas para hacerlo”.

Muchos de nosotros no nos acordamos mucho de nuestro paso por la escuela pública, pero más de medio siglo después de Freak Out!, seguimos discutiendo, diseccionando y reproduciendo a Zappa. “Probablemente te preguntes qué hago aquí / Yo también”, canta como vendedor de televisión en la segunda mitad de Freak Out!. En un mundo donde es prácticamente imposible escapar a los trucos baratos y a los bichos raros, su mirada escéptica y su maravillosa mente nos hace falta más que nunca.

Escucha Freak Out! ahora.

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